Un diario mendocino reflot贸 el tema de la falta de gasoil

Un relevamiento del diario mendocino Ciudadano subraya que "el abastecimiento atraviesa su peor momento". Alta demanda, la principal causa.

Un diario mendocino reflot贸 el tema de la falta de gasoil

“No tenemos stock de venta normal desde febrero”, expresa con notable preocupación Oscar Boninno, franquiciante de YPF con dos estaciones habilitadas en la provincia. La problemática responde a las pocas posibilidades del sector para satisfacer un panorama demandante que crece cada día mientras las reservas son las mismas. Por su parte, los usuarios denuncian en avalancha en las oficinas de protección al consumidor la escasez y las respuestas que reciben son siempre las mismas: “Disculpas, estamos intentando regularizar las reservas para brindarles el mejor servicio”, explica Repsol YPF en respuesta al reclamo realizado por Esteban Fraga Peña, propietario de tres licencias de taxis, lo que lo convierte en un afectado directo por el inconveniente.

Por su parte, Ciudadano encaró por tercera vez en el año una recorrida para verificar la veracidad de los reclamos en las defensorías, y los resultados son alarmantes: De 30 bombas de combustibles del Gran Mendoza, solo cinco mantienen las reservas entre los márgenes regulares de acción de venta. En tanto, las otras 25, desde hace dos meses no están recibiendo nafta y gasoil como lo venían haciendo regularmente. 
En el caso de la nafta, el problema se remonta a abril de este año, cuando los suministros regulares se fijaron en un 70% sobre las cantidades habituales, pero hoy no se puede sostener ni la mitad de los últimos registros. Es decir, se está trabajando con menos de la mitad de la nafta que se vendía el año pasado. 
La situación con el gas oil no es muy diferente. A principios de mayo se percibieron los primeros indicios de escasez en el fluido regular (o de menor octanaje). Luego de unas semanas, la situación volvió a sus carriles normales, pero desde hace dos semanas conseguir combustible diesel en Mendoza es una desgastante tarea. 
Un indicio del malestar reinante entre los usuarios, además de los reclamos hechos en las defensorías y en la redacción de este matutino, es la intolerancia de algunos sectores comerciales que se rigen en base a estos productos en falta. Por ejemplo, la Asociación de Propietarios de Camiones (APROCAM), ya manifestó formalmente su preocupación ante las cámaras reguladoras del suministro. Por su parte, la Asociación de Propietarios de Taxis en Mendoza (APROTAM) llamó a una reunión de emergencia para tratar el tema, aunque todavía no hace público un reclamo formal. Vale aclarar en este punto que si bien seis de cada diez taxis en Mendoza operan con GNC, el 40% restante no puede trabajar sin gasoil o nafta.

No hay nada
Durante este último fin de semana los carteles de “no hay...” se hicieron notar en casi todas las entradas de las estaciones de servicio. Este fenómeno permite dos lecturas acertadas en cuanto a la situación.
La primera es de carácter positivo y habla bien de las estaciones que –como lo habían hecho antes– avisaron a los clientes sobre la falta antes de que estos estacionaran al costado de los surtidores. Es por eso que la aplicación de la ley 24.240 impulsada por la Dirección de Fiscalización y Control tuvo buen alcance y casi no se recibieron reclamos en este sentido.
La segunda lectura es de carácter negativo y no hace más que desnudar las falta de combustible crónica que vive la región, la que ahora se hace más evidente que nunca en la cartelería a raíz de la obligatoriedad que tienen los franquiciantes y frente a las 50 multas que recibieron algunos comercios por no brindar información anticipada al cliente.

¿Hasta cuando?
De acuerdo a la información recolectada, ni los propietarios ni las gerencias, y mucho menos los empleados, saben con seguridad cuándo va a mermar la escasez y se va a regular el suministro.
Sin embargo, las altas cúpulas empresariales se muestran optimistas en cuanto a que la situación se revierta y anunciaron a través de una solicitada pública que se está trabajando para soportar la gran demanda y el desfase de costos producto del escenario inflacionario.

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Un relevamiento de Ciudadano demuestra que el abastecimiento atraviesa su peor momento. Alta demanda, la principal causa.

“No tenemos stock de venta normal desde febrero”, expresa con notable preocupación Oscar Boninno, franquiciante de YPF con dos estaciones habilitadas en la provincia. La problemática responde a las pocas posibilidades del sector para satisfacer un panorama demandante que crece cada día mientras las reservas son las mismas. Por su parte, los usuarios denuncian en avalancha en las oficinas de protección al consumidor la escasez y las respuestas que reciben son siempre las mismas: “Disculpas, estamos intentando regularizar las reservas para brindarles el mejor servicio”, explica Repsol YPF en respuesta al reclamo realizado por Esteban Fraga Peña, propietario de tres licencias de taxis, lo que lo convierte en un afectado directo por el inconveniente.
Por su parte, Ciudadano encaró por tercera vez en el año una recorrida para verificar la veracidad de los reclamos en las defensorías, y los resultados son alarmantes: De 30 bombas de combustibles del Gran Mendoza, solo cinco mantienen las reservas entre los márgenes regulares de acción de venta. En tanto, las otras 25, desde hace dos meses no están recibiendo nafta y gasoil como lo venían haciendo regularmente. 
En el caso de la nafta, el problema se remonta a abril de este año, cuando los suministros regulares se fijaron en un 70% sobre las cantidades habituales, pero hoy no se puede sostener ni la mitad de los últimos registros. Es decir, se está trabajando con menos de la mitad de la nafta que se vendía el año pasado. 
La situación con el gas oil no es muy diferente. A principios de mayo se percibieron los primeros indicios de escasez en el fluido regular (o de menor octanaje). Luego de unas semanas, la situación volvió a sus carriles normales, pero desde hace dos semanas conseguir combustible diesel en Mendoza es una desgastante tarea. 
Un indicio del malestar reinante entre los usuarios, además de los reclamos hechos en las defensorías y en la redacción de este matutino, es la intolerancia de algunos sectores comerciales que se rigen en base a estos productos en falta. Por ejemplo, la Asociación de Propietarios de Camiones (APROCAM), ya manifestó formalmente su preocupación ante las cámaras reguladoras del suministro. Por su parte, la Asociación de Propietarios de Taxis en Mendoza (APROTAM) llamó a una reunión de emergencia para tratar el tema, aunque todavía no hace público un reclamo formal. Vale aclarar en este punto que si bien seis de cada diez taxis en Mendoza operan con GNC, el 40% restante no puede trabajar sin gasoil o nafta.

No hay nada
Durante este último fin de semana los carteles de “no hay...” se hicieron notar en casi todas las entradas de las estaciones de servicio. Este fenómeno permite dos lecturas acertadas en cuanto a la situación.
La primera es de carácter positivo y habla bien de las estaciones que –como lo habían hecho antes– avisaron a los clientes sobre la falta antes de que estos estacionaran al costado de los surtidores. Es por eso que la aplicación de la ley 24.240 impulsada por la Dirección de Fiscalización y Control tuvo buen alcance y casi no se recibieron reclamos en este sentido.
La segunda lectura es de carácter negativo y no hace más que desnudar las falta de combustible crónica que vive la región, la que ahora se hace más evidente que nunca en la cartelería a raíz de la obligatoriedad que tienen los franquiciantes y frente a las 50 multas que recibieron algunos comercios por no brindar información anticipada al cliente.

¿Hasta cuando?
De acuerdo a la información recolectada, ni los propietarios ni las gerencias, y mucho menos los empleados, saben con seguridad cuándo va a mermar la escasez y se va a regular el suministro.
Sin embargo, las altas cúpulas empresariales se muestran optimistas en cuanto a que la situación se revierta y anunciaron a través de una solicitada pública que se está trabajando para soportar la gran demanda y el desfase de costos producto del escenario inflacionario.


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